lunes, 28 de septiembre de 2009

Libros y Gallinas.

Moxy pasaba las hojas una y otra vez. Empezaba a frustrarse. –A todos los demás les tocaron misiones divertidas- dijo con enojo mirando a Yaxo –Solo a nosotros nos tocó la más aburrida- concluyó dando un librazo.

Cada uno de los chicos se había repartido obligaciones y responsabilidades. Truxy y Onix debían investigar en internet acerca de escritura antigua pues al parecer la carta estaba escrita en un idioma ancestral, al menos una buena parte de ella. Agarixter debía buscar en el directorio telefónico algún experto en documentos antiguos, Lixibeth debía buscar todos los diccionarios que pudiera pues su abuelo tenía una gran biblioteca, y Calixter encontrar algo comestible pues habían calculado que para las cuatro de la tarde todos tendrían hambre

–y con hambre no se piensa muy bien- había señalado Onix

-¡Yo siempre tengo hambre!- exclamó Calixter

-Lógico- dijo Onix –Por eso nunca piensas bien.

Todos rompieron a reír ante la ocurrencia. Y luego partieron cada uno a hacer parte de su misión. A Yaxo y Moxy le había tocado hojear uno por uno un centenar de libros viejos, polvosos y olvidados, todos amontonados en una vieja despensa. No estaban seguros de cómo habían llegado hasta allí esos libros, quizás alguien los había olvidado accidentalmente o quizás simplemente los habían botado allí pues ocupaban mucho espacio. De cualquier manera los chicos habían decidido preservarlos y esperar una oportunidad de utilizarlos. La oportunidad se había presentado y ahora Yaxo y Moxy se encontraban llenos de polvo, y aburridos hasta la muerte entre tantas hojas y letras.

-¡Esto no va a servir de nada- se quejó Yaxo –Podríamos pasarnos la vida entera aquí y jamás encontraríamos nada que nos sirviera-

-Yo lo dije desde un principio- respondió molesto Moxy -pero nadie me hizo caso.

Estaban por rendirse cuando Moxy posó su mirada sobre un libro grueso, se veía pesado y quizás más antiguo que todos los demás. De un salto llegó hasta donde estaba el libro y lo abrió.

-¡Mira! Estas son como las letras de la carta…-

-¡Sí! Pero… ¿de qué nos sirve tener un libro entero escrito en el mismo idioma que no entendemos?-señaló Yaxo.

-Pues quizás podríamos encontrar alguien que conozca el libro y conozca el idioma, sin tener que enseñarle la carta- aclaró Moxy hablando muy pausadamente como si Yaxo fuera un tonto.

-Eso podría servir- admitió Yaxo sintiéndose en realidad tonto. –Llevémoslo entonces; ya tengo hambre.

-Yo también, ¿qué habrá conseguido Calixter?-

-Seguramente un poco de burundangas-

Llegaron antes que nadie hasta la casa de Calixter donde habían quedado de reunirse a las cuatro. -Aun debe ser temprano- dijo Yaxo

-Sí, la verdad tuvimos suerte de encontrar tan rápido el libro-

-¿Rápido? Eso no fue rápido, fue largo y aburrido-

-Cállate-

-Está bien, me callaré cuando tú reconozcas que fue aburrido-

Habrían empezado a discutir si no fuera porque en ese momento apareció Calixter con dos gallinas vivas, flacas y tristes bajo los brazos. Yaxo y Moxy se percataron de la llegada del proveedor de comida y dejaron de discutir pues el hambre era mayor que las ganas de discutir si había sido aburrida o no aquella mañana.

_¡¿Qué es eso?!- Gritó Yaxo al ver las gallinas que traía Calixter.

_Son gallinas- respondió el interpelado.

_¡Claro que son gallinas!- intervino Moxy -¡Y están vivas!

_Ya lo sé- dijo Calixter- fue lo mejor que pude conseguir tuve que capturarlas a ambas.

_Las robaste?

_Las tomé prestadas, en cuanto tenga dinero ahorrado se las pagaré a la señora juliana.

_Esta bien, pero ¿Quién va a matarlas?

_Pensé que tal vez tú te atreverías_ esta vez Calixter señalaba a Yaxo

_¿Yo?- gritó Yaxo-¿Estás loco? Yo no puedo matar una gallina.

_Es muy fácil en realidad, solo debes apretarle el cuello_comentó Moxy

_¡Qué fácil! ¿no? Pues mátala tú_ dijo Yaxo

_¿Yo? De ninguna manera.

_No nos desesperemos, quizás alguno de los otros se atreva- señaló Calixter colocando las dos gallinas en el suelo pero antes atándoles un cordel a la pata. -¿qué encontraron ustedes?

_Solo encontramos esto- Moxy hablaba mientras apuntaba el libro enorme con los escritos extraños.

Calixter abrió la primera hoja y observó:

_wow- dijo Calixter –es idéntico a las letras de la carta.

_Sí, nos dimos cuenta.

_Después de comer podremos buscar alguien que sepa sobre eso-

_Sí claro después de matar las gallinas, desplumarlas, limpiarlas y cocinarlas ¡Vamos a comer a Media noche-

_Mírale el lado bueno- dijo Calixter –será como Navidad.

Poco a poco empezaron a llegar los muchachos. Onix y Truxy traían algunas páginas impresas con lo que habían conseguido. Agarixter una hoja llena de números de teléfonos. Lixibeth traía cinco diccionarios enormes que apenas podía cargar. Todos llegaron y se sintieron decepcionados al ver las dos gallinas tranquilamente rascando el piso y comiendo minúsculos insectos mientras ellos se morían de hambre. Decidieron echar a la suerte quien mataría las aves. Solo después de comer podrían pensar con claridad.

Misiones:

Dile a Orlando Kittieb qué significa lo que vio Calixter cuando abrió el libro.

Lee Levítico 4 y anota 3 cosas que te hayan llamado la atención, entrégale la hoja a la señorita escarlata.

Memoriza Romanos 12:1-3

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